Dice
que lo que más le gusta de la flor que le presta el nombre
son las espinas...Yo se que no es verdad. También le gusta
el rojo, y amí, por más que digan, una rosa blanca
nunca me ha llamado la atención.
Así
es ella : presumida y dura. Parece que en el trabajo no hay quien
le tosa, que no consiente el error. Y sin embargo desde el jefe
"Jefe" hasta el último de los maquetistas, todos
- menos uno- quieren invitarla a cenar.
Pero...¿Y
fuera del trabajo?¿ Qué hace; cómo le gustaría
vivir si pudiera jubilarse a los treinta?
Le
tengo preparada una encerrona para forzar una entrevista relámpago,
pero me temo que lo sabe y ha dado aviso a su secretaria de que
esta "en reunión" desde hace un lustro.
De
momento lo único que he conseguido son las pruebas de un
prometedor pasado de artista con "A"